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Un arranque complicado

publicado a la‎(s)‎ 13 ene. 2010 16:06 por Juan Luis Chulilla Cano   [ actualizado el 22 ene. 2010 3:26 ]
Hemos pulsado el botón de arranque de este blog un par de meses después de iniciado el trabajo de campo del proyecto. Nuestro problema no es nuevo, y lo compartimos con los demás antropólogos que deciden hacer uso del software social durante un proyecto.

Antes de que existieran los medios del software social como podrían ser los blogs, el proceso de trabajo de una etnografía era relativamente lineal. Lineal, en el sentido de que la comunicación formal se daba entre el antropólogo y su cuaderno de campo, a la espera de que acabara el trabajo de campo para convertirla en monografía o informe. Realmente no había otra opción, y el antropólogo ya podía considerarse afortunado si el resultado de todos sus esfuerzos llegabas ser público, o bien era apreciado como culminación de su servicio al cliente.

Como en tantas otras cosas, Internet implica un profundo potencial transformador. El antropólogo tiene ahora la posibilidad de comunicar con un público teóricamente ilimitado, y no sólo al acabar sino durante su trabajo. Si a los antropólogos nos gusta trabajar con gente, si la esencia de nuestro trabajo es estar junto a y aprender, no parece muy coherente que la comunicación de nuestro esfuerzo, de nuestra labor etnográfica, siga por los cauces anteriores y nos la guardemos para nosotros hasta que "esté lista". Así las cosas, un blog que comunique y reflexione acerca de lo que está pasando durante el trabajo de campo parece una decisión responsable correcta.

El problema, para empezar, es qué comunicar. En otras palabras, con frecuencia tratamos con información confidencial o sensible, con muestras de confianza que, para ser correspondidas, debemos guardarnos. Además de las confidencias, estamos obligados a preservar el anonimato, la intimidad y la confidencialidad de nuestros informantes, con lo que si comunicamos públicamente nuestro trabajo durante el mismo tenemos que cuidarnos de que sus protagonistas no sean identificables, ni siquiera indirectamente. Por último, trabajamos con personas. Estas personas pueden leer nuestro blog si lo hacemos público, y el resultado de esa lectura podría influir de manera dramática en futuros comportamientos delante nuestro y hacia nuestro proyecto. Eso nos obliga a cuidarnos de incluir hipótesis o interpretaciones más allá de los hechos concretos, so pena de caer con toda probabilidad en una terrible espiral de interpretaciones.

Esperamos que la solución sea mantener cada cosa en su sitio. Hay que tener en cuenta que mantenemos nuestro cuaderno de campo, y lo mantenemos como mandan los cánones y la tradición: a buen recaudo, un diálogo repetitivo entre la experiencia y su texto. Por más que el blog beba exactamente de las mismas fuentes de las que bebe el cuaderno de campo, ni las metas ni los procedimientos son los mismos. El modelo que hemos escogido, a expensas de que la práctica diaria y semanal lo vaya modificando hasta donde deba ser, es una sucinta relación de los hechos relevantes para la observación participante y que sea conveniente y seguro comunicar, trufada por la reflexión que ya está inspirando la pura vivencia de esta experiencia antes de empezar el blog. Si un blog es una voz personal, creemos que un blog etnográfico tiene que poner en contacto con la persona que está reflexionando, está observando, y que está compartiendo diversos momentos ante todo intensos.

Y tiene que ponerle en contacto con distintos públicos. Tanto por obligación ética como por nuestro diseño de proyecto que implica una buena dosis de investigación-acción, el público más inmediato son nuestros propios informantes. Obviamente, desde el principio van a tener la vía libre para comentar lo que crean oportuno en cada entrada, y, de hecho, esperamos que comenten y enriquezcan la experiencia de cada intervención etnográfica. Más allá, Internet es el límite. Allá donde llegué la conexión y haya un hispanoparlante que le interese lo que estamos contando, formará parte del público. No tenemos la intención, ni en el blog ni ningún otro elemento del proyecto, de comunicar para la "tribu". No hay ninguna necesidad ni de emplear un lenguaje académico ni de caer en sus convenciones e impuestos.

Para finalizar este primer post, hay que decir que tampoco estamos inventando la rueda. Diversos compañeros nos han precedido en el difícil pero apasionante camino de hacer un blog de proyecto durante el trabajo de campo. Cada uno de ellos se ha tenido que enfrentar a una amplia y dura diversidad de problemas, y estamos convencidos de que no va ser un paseo en el campo, pero que va a merecer la pena.

Bien hallados, quienes quiera que leáis esto.

P.D.: Advierto de antebrazo que la mayoría de los post de este blog van a ser más cortos que éste.

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